domingo, 5 de diciembre de 2010

Desvaríos en torno a la identidad personal suscitados por la realidad insoslayable de las mentiras proferidas por amor y qué largo me salió el título

 "En nuestro mundo, en el que hay cada vez más rostros cada vez más parecidos, es difícil para una persona confirmar la originalidad de su yo y convencerse a sí misma de su irrepetible unicidad. Hay dos métodos para cultivar la unicidad del yo: el método de la suma y el método de la resta. Agnes le resta a su yo todo lo que es externo y prestado, para aproximarse así a su pura esencia (el riesgo consiste en que al final de cada resta acecha el cero). El método de Laura es precisamente el contrario: para que su yo sea más visible, más aprehensible, más voluminoso, le añade cada vez más y más atributos y procura identificarse con ellos (con el riesgo de que bajo los atributos sumados se pierda la esencia del yo)." Milan Kundera, La inmortalidad (*)(**)

Buenas y santas queridos querulios. Hoy nos convoca a la cavilación la pregunta que, valga la redundancia, no pregunta por el qué, sino  por el quién tanto de la misma persona que pregunta, como de un tercero.  Pero no vamos a encarar dicha inquisición así, como viene, lisa llana y punzante, sino que intentaremos caminarla por las orillas a través de un caso que yo conjeturo paradigmático: el del ser pelotudamente enamorado y/o al acecho de alguna presa con la que le urja saciar sus más tórridos deseos que, en aras de quedar bien parado frente al objeto que lo afecta, naturalmente echa mano a todo cuanto pequeño y disimulado embuste, estratagema, argucia, cuento, verso o, más sencillamente, chamuyo se le ocurra.
Si A dice ser x (propiedad, atributo, etc) pero en realidad no  es x, ¿podríamos decir que A es falso? , ¿acaso hay seres falsos?, ¿no serían no-seres, seres que no son, ergo , imposibles? No quiero traer a cuento aquí los chamuyos filosóficos del viejo Platón y del más que viejo Parménides, simplemente dejar asentado algo que parece obvio pero que en realidad no lo es, si bien tal no-ser estaría referido al atributo (no sería absoluto con respecto a la realidad de A), cuando hablamos de A coloquialmente diríamos que es 'falso ' , alguien que se muestra como en realidad no es, pura apariencia, cáscara, etc. Su ser verdadero sería una cosa, su apariencia, otra. ¿Cómo saber quién es A, cuál es su verdadero 'yo'?, ¿acaso son éstas preguntas legítimas?, ¿vale la pena separar la realidad del aparecer, no estaremos cayendo como nos advirtió ya  la Arendt, en una trampa cavada desde tiempos remotos?, ¿no será A todo junto, todo su despliegue (?)?, ¿hay un sujeto A detrás del despliegue total de sus apariencias que es distinto a todas ellas, o sólo es el abanico  de ellas y cuando se ve a sí mismo no es más que un 'haz de percepciones' como decía el entrañable viejito Hume?, ¿cuándo podemos decir que conocemos realmente a alguien?, ¿conocemos realmente a alguien?, ¿hay alguien, hay quienes?, ¿hay yo, yoes?, ¡¡mamáá decime que sos real!!...
¡BASTA! Basta de historia de la Filosofía mal contada y de maltratar páginas y páginas de joyas del pensamiento occidental, hasta me sonrojo por el nivel de mi irreverencia. Además, ya deben estar durmiéndose o me cambiaron por porno, ¡los entiendo, mis pobres querulios! Volvamos a la historia de Robert el personaje que sufría por su mal aliento y por estar profundamente enamorado,  o a Suely la doncella que suspira de amor por Jurandir. Cualquiera de ellos pueden ser ejemplos de la consigna de esta tarde lluviosa. Supongamos que la dama a la que asedia Robert, tiene un nombre lindo-lindo, fino, soñado, se llama nada más y nada menos que 'Pocha'. Pocha Edgarda pa' piorá las cosas. Sí, así la anotaron en el Registo Civil de La Ramada de Abajo, si hubiera sido en la de Arriba la cosa habría sido diferente. A Pocha le fascinan las historias de piratas, lo único que realmente le hace poner risueños y saltarines sus ojitos es escuchar, leer o ver historias de piratas en la T.V o el cine. Sólo después le siguen en su ranking de interés andar con la bici caminando al costado de los caminos o ver cómo corta en escamas su vecina el queso gruyere. A  Robert las historias de piratas le interesan poco y nada,  pero conoce unas cuantas por ser ávido espectador de documentales, le gustan los documentales, no importa de qué sean con tal de que parezcan serios y 'objetivos', desde cómo armar autos de carrera, hasta el comportamiento alimenticio de una ranita del Amazonas. Todo lo ve y lo archiva en su memoria prodigiosa para  el almacenamiento de información tan relevante. Al principio, Robert comienza tímido contándole a Pocha el último documental sobre piratas del que tuvo noticias. Al ver el entusiasmo de Pocha, accede a inscribirse con ella en una serie de talleres especializados en la investigación sobre las búsquedas de tesoros escondidos por piratas, pero no estaba interesado en los talleres tanto como en 'Pocha en el taller'.  Luego, se alegra de sobremanera porque Pocha lo invita a ver la decimoctava película del capitán Jack Sparrow, se alegra por  el encuentro y la cercanía de Pocha en la intimidad generada por el oscuro en el cine, pero hace de cuenta que está entusiasmadísimo con la posibilidad de ver a Johnny Depp una vez más tambaleándose sobre la balaustrada de algún navío vetusto. ¿Podemos decir que Robert sea un falso?, ¿que sea pura apariencia? ¡Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra! ¿habrá un Robert substancial al que le interesen las películas de piratas tanto como las manualidades de Utilísima y otro aparente al que sí le interesen esos films?
Vayamos al instante clave en el que Pocha se entera de los verdaderos intereses de Robert ¿qué piensan que ella haría?, ¿se sentiría traicionada , gritaría a más no poder 'Robert mentiroso, falso, hipócrita, asesino de mis ilusiones de niña'?, ¿o cabría en las honduras de su alma serena espacio para el regocijo por saber a Robert más interesado en ella que en los piratas, inclusive si no está interesada ella misma en él? Yo creo que la segunda opción es la correcta. Por otro lado, si Pocha hubiera querido a Robert porque a éste le gustaban una determinada cosa, entonces Pocha no hubiera querido a Robert por ser él, sino a culalquier otro que tenga los mismos gustos que ella. Pero, ¿hay un Robert "detrás" de sus gustos, intereses y acciones?, si no lo hubiera andaríamos queriendo aficiones e ideas, no personas. 
Ahora bien, no es lo mismo el interés por las películas de piratas que el mentir una profesión que no se tiene o sobre una esposa que sí. Todo es cuestión de grados, prioridades, de qué sea lo que nos defina. ¿Nos definen nuestros intereses por los documentales o por cierta temática de películas?, ¿hay algo que nos defina? Lo que creemos que nos define hoy, no nos definirá mañana. Robert o Pocha pueden engañarse tal vez hasta a sí mismos. Sea como fuere, diríamos que Robert es, ante todo, un 'hombre enamorado', y los hilos que vinculan a sus acciones visibles, son los invisibles del amorrrr. Todo el despliegue de conductas y apariencias es él, Robert no es más que tal despliegue. Inclusive, los hilos conductores de su identidad diluyen las contradicciones, cuando nada combina, todo lo hace, como un acolchado hecho de porciones de telas diferentes, un patchwork. 
Esto no terminó todavía, ¿y si después Pocha descubre que en realidad Robert decía y hasta nos hacía creer a nosotros (!) que la quería a ella cuando en realidad la deseaba porque era la sobrina del Gobernador?, ¿y si en realidad le interesaba el Gobernador de turno ('el mundo se ha vuelto gay', dijo Homero Simpson) porque mediante ese vínculo podía conseguir trabajo más fácilmente?, ¿y si quería conseguir relaciones con el gobernador para conseguir trabajo para ayudar a su padre enfermo pero en realidad no le interesaban ni Pocha, ni el Gobernador, ni el trabajo, solo su padre?, ¿será el amor a su padre lo que sea el hilo principal que ayuda a confeccionar su acolchado, digo, su identidad? No lo sabremos...
Las Pochas y los Pochos de este mundo deberán proceder cual científicos, analizando probabilidades, sin certezas absolutas, diciendo"hasta ahora sabemos que Robert/Roberta es así", "hasta ahora nada demuestra que sea alguien diferente al/la que es". Querida Pocha, querido Pocho, hay que arriesgarse, la vida sin riesgo no es vida.


(*) Tusquets Editores, Bs. As, 2009, pág 124.

(**) De atolondrada y sin haber terminado de leer el libro me puse a citar esa fragmento. Pero después, leí de la boca de uno de los personajes, lo siguiente: "(...) los filósofos no comprenden nada. En la medida en que vivimos con la gente, no somos más que lo que la gente piensa que somos.(...) ¿Acaso es concebible el amor sin que controlemos angustiados nuestra imagen en la mente de la persona amada? Cuando ya no nos interesamos por la forma en que nos ve aquel a quien amamos, significa que ya no le amamos" Y cierra con "(...) nuestro yo es una mera apariencia, inahaprensible, indescriptible, nebulosa, mientras que la única realidad, demasiado aprenhensible y descriptible, es nuestra imagen a los ojos de los demás" (pág. 156).  No es que Kundera esté de acuerdo con que eso tenga que ser así, es más bien crítico ante este mundo de la imagen en que estamos incrustados. O sea, luego de esta extensa nota la idea es la siguiente: no hace falta leer mi entrada, léanlo a Kundera, él sí que sabe qué decir y cómo decirlo. Es un filósofo.

¡Que la luz de Kundera los ilumine!, podéis ir en paz

4 comentarios:

Mr. Q dijo...

Iba a dejar un cmentario respecto al contenido pero me obnubiló la estética del blog, el caso es que tampoco puedo comentar nada respecto a eso en este preciso momento porque mi alerta de sarcasmo-cinismo se puso en rojo (es una aparatito puesto en mi hipotálamo que me da descargas eléctricas cada vez que quiero decir algo que -si bien cierto- puede afectar mi vida social o bien provocar un ataque físico contra mi persona), por lo que sólo voy a decir en este moment: así que leíste el libro por fin!

Thaisa dijo...

"Tudo o que não invento é falso" já dizia o poeta brasileiro Manoel de Barros.
Otimo texto Ana, especulativo, instigante, adorei a parte "basta de história da Filosofia mal contada" genial!!!
Uma pessoal é sempre multi, pluri personas. É a unidade da multiplicidade.
Uma pessoa é uma obra coletiva!

Cucú dijo...

Muito Obrigada Thaisa, achei que iria vomitar acima disto!! recém agora tou lendo Ricoeur e realmente acordei do sonho dogmático da teoria do conhecimento rsrsrsrsrsrs!! tá muito interessante!! E adorei a frase do poeta, desde agora será uma das minhas preferidas! Bjs pra vc menina, se cuida!

Lo siento, no soy Ante Garmaz dijo...

Ex- querido Mr. Q: Sepa que ya no lo quiero más, dígale a su todavía querida esposa que ya no me interesan los platos que ud. pueda preparar con esmero, o sin él. ¿Qué tiene la estética del blog? Cambia a cada segundo, de peor a 'aún más pior todavía'. Esa es la idea, ahuyentar a los estetas, y que quede sólo la gente mostrando las tetas, mejor dicho, a la que le interese el contenido!