miércoles, 23 de junio de 2010

La relevancia arqueológica de las prótesis mamarias y gluteas

      Hace ya un par de años, en esas tardes de "domingos en familia", salió como tema de conversación la ventura de las siliconas luego de que su portador (a) pasara a mejor vida. A todos los entonces presentes ésa les pareció nada más que una amenísima "necrosalerosa" charla como las de cualquier otro domingo. Sin embargo, quedó retumbando en mí una imagen imborrable, a saber: un montón de huesitos configurados de manera tal que podríamos decir "eso era un humano" plus dos melones del "polimero inodoro e incoloro hecho principalmente de silicio" (Santa wikipedia!) perfectamente dispuestos ya sea en la zona frontal, arriba de algunas de las costillas verdaderas, ya en la zona trasera del área pélvica, ya en ambos lugares.
      A partir de este experimento mental me urge pensar en lo que podría llegar a pasar de aquí a algunos millones de años si es que el cosmos  y los arqueólogos (sean de la especie biológica que sean) siguen existiendo para esas fechas. ¿Acaso será que la aparición de prótesis mamarias en fósiles marcará un antes y un después en la clasificación de las eras del derrotero del homoetcétera?, ¿servirán las siliconas como parámetro taxonómico como lo fueran la piedra tallada, el cobre,el bronce, el hierro?. Por supuesto que la silicona  en general puede encontrarse en otros "envases", a lo que voy es si el hecho de encontrar siliconas (o lo que sea que quede de ellas) en los rastros de lo que fuera un homo sapiens sapiens de nuestra era será crucial para el arqueólogo del futuro o no. Es evidente que podrá decir: "este fósil no puede ser  de un homo sapiens sapiens anterior al s.XX d.c". Con el aumento pandémico de la colocación de prótesis mamarias (y/o glutáceas (?) culudas (?) glúteas (?) nalguísticas(?)), me temo que el remoto arqueólogo del futuro terminará razonando como se sigue: "este fósil no presenta prótesis mamarias y/o glúteas* , ergo, este fósil definitivamente pertenece a un homo sapiens sapiens anterior al s. XXI d.c".
        Una última pregunta me cabe: ¿me estoy comportando como una aminorada mental al cuestionarme  sobre la relevancia arqueológica de las siliconas?, ¿o será que de sólo pensar ya se me instalaron en el cerebro?.


* De siliconas o del material que sean las prótesis para esa época.**... ¿o será que ya genéticamente podrán intervenir para que crezcan los pechos y los glúteos hasta cubrir el 9o% del cuerpo y tener más fuerza constrictora que una anaconda?....Me imagino que tendrán que manipular otras "cosas" del puerco cuerpo para que todo siga funcando sin problemas ;).
** Nota de la nota, nótese (jeje) que el cambio en el material también podría servir para diferenciar distintas "eras", tipo la era silicona, la era "espuma gómica", etc...

Ésta sí que es la nota al pie: la mayoría de los que estaban presentes en esa reunión ahora possen prótesis e implantes................... DENTALES!!. A todos ellos, con mucho afecto, va dedicada esta entrada.

lunes, 14 de junio de 2010

De pequeñas alegrías y grandes pesares...

  Siempre fui escéptica con respecto a la utilidad de las redes sociales. Entro al "caralibro" generalmente para postear videos estúpidos de gente estúpida y/o de animales geniales, hacer uno que otro comentario al pasar más o menos decente, subir foto de algún viaje ya lejano, tal vez unirme a alguna causa perdida desde el vamos, etc... Casi nunca me topo con algo que me "amarga-amargamente" o me alegra la vida de cabo a rabo. Hoy, tuve la fortuna de encontrar una nota (posteada por varias personas en sus perfiles y por grupos) que me alegró profundamente y me gustaría compartirla con ustedes, los que sean que lean estas palabras.  Se titula "El día del padre gay" y trata sobre la vida de un niño que fue adoptado cuando tenía 10 años por un arquitecto soltero y homosexual, luego de que pasara por instituciones y varias familias que lo devolvieron a las autoridades. No voy a decir mucho al respecto, sólo quería compartirla: http://www.criticadigital.com/index.php?secc=nota&nid=25226
    Casi en simultáneo leo una nota de LA GACETA (1) de Tucumán cuyo tema principal era la aparición de sangre en la imagen de un Cristo en un oratorio de la localidad de Yerba Buena. Aproximadamente 5.000 personas se juntaron en la puerta del lugar, se "improvisó" una misa, etc... Hasta ahí, todo bien, cada uno tiene derecho a creer en lo que sea. Inclusive en lo que pueda llegar a ser falso, de hecho, ya varias personas han confesado haber visto a un señor con la mano herida tocando a la imagen. Pero, mientras uno se sienta bien creyendo en eso, mientras "potencie la vida" (como dirán algunos con aires nietzcheanos), mientras no le haga daño a nadie, a mí no me importa, como no me importa que los griegos hayan creído en el vigor de Zeus y la aguda sabiduría de Atenea, o los Quechuas (mal llamados Incas, según aprendí en Perú) en la potencia creadora del dios Hacedor Wiracocha. Pero no, lo que pasaría era bastante predecible, no pasaron 48 horas hasta que salieron a la luz declaraciones como la de esa tal Sra. Martinez que quiere equiparar la sangre de las espinas de Cristo (a pesar de que en la imagen está sin espinas, pues era la última cena!) con la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. A esta señora tal vez  le quepan las sabias palabras de Oscar Wilde: "A man who moralizes is usually a hypocrite, and a woman who moralizes is invariably plain." [Traducción más común: "Un hombre que moraliza es, generalmente, un hipócrita, y una mujer que moraliza es invariablemente fea"]*
      Ya lo sé, algunos me dirán que una golondrina no hace el verano, que esa mujer no representa a la Institución Eclesiástica (santa!!), pero sin embargo le dieron un lugar en el diario que los tucumanos leen en masa... Yo creo que esta mujer representa sí, y a muchos. Sé que no todos los de la Iglesia piensan igual, de hecho hay unos cuántos curas que se manifestaron a favor de la modificación del código civil, y por eso ya fueron reprendidos, amenazados y amonestados por las Santas Autoridades (2) antes de que osemos alegrarnos con una mínima luz de esperanza. A todo esto, se le suma una noticia que leí con espanto hace justo un mes donde se decía entre otras cosas lo siguiente: "En EE.UU., varios estados están intentando aprobar leyes más duras contra la violación de menores, y la Iglesia trata de detener estos cambios. En Nueva York, por ejemplo, el crimen caduca cinco años luego de que la víctima llega a la mayoría de edad. La Legislatura de Nueva York quería extender el plazo porque a las víctimas les lleva mucho más tiempo resolver el trauma y realizar la denuncia, pero las conferencias de obispos católicos exigieron que no se cambie la ley. En un editorial del New York Times del 26 de abril se denuncia la presión de la Iglesia para que no se endurezcan las leyes contra las violaciones. El obispo de Brooklyn, Nicholas Di Marzio, incluso amenazó con cerrar las iglesias y escuelas católicas de su distrito si se dicta la ley." (3) (Recomiendo la lectura de la nota editorial en su totalidad).
     
      Luego de todo lo dicho, sé que no quedaré como citadora universal si le cedo la palabra a alguien cuyo talento argumentativo superior estaba al mismo nivel que su calidad humana. Refiérome nada más y nada menos que a Bertrand Russell (4). Él fue quién expuso, en una ya más que famosa conferencia de 1927, pensamientos como los que siguen:

"(...) hay muchos medios a través de los cuáles en la actualidad la Iglesia, por su insistencia en lo que ha decidido llamar moralidad, inflinge a la gente toda clase de sufrimientos inmerecidos e innecesarios. Y claro está, como es sabido, en su mayor parte se opone al progreso y al perfeccionamiento de todos los medios capaces de disminuir el sufrimiento del mundo, porque ha decidido llamar moralidad a un escaso números de reglas de conducta que no tienen nada que ver con la felicidad humana".

"Uno advierte, al considerar el mundo a su alrededor, que todo progreso del sentimiento humano, que toda mejora en la ley penal, que todo paso hacia la disminución de la guerra, el mejor trato de las razas de color, que toda mitigación de la esclavitud, que todo progreso moral realizado en el mundo, ha sido obstaculiazdo constantemente por las Iglesias organizadas. Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, tal como está organizada en Iglesias, ha sido, y es aún, la principal enemiga del progreso moral del mundo" (5) (las negritas son de este blog).

Nada más sea dicho por hoy.


(1)http://www.lagaceta.com.ar/nota/383402/Informacion_General/presencia
_unas_5.000_personas_obligo_oficiar_una_misa_calle_.html

(4) Russell fue un filósofo y matemático británico de suma relevancia durante el s. XX cuyos trabajos son la base de la Lógica Simbólica. Pacifista, activista en contra de las armas nucleares y del maltrato racial, a favor del sufragio femenino, entre otras causas. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1950.
(5)  Puede conseguirse en versión online en: http://www.upf.edu/materials/fhuma/etfipo/eticac/docs/cris.pdf .  Si no, se encuentra en formato de libro junto con otros ensayos. Se recomienda leer la conferencia entera para no perder los hilos de las argumentaciones.


* Puede parecer un tanto extraña la traducción del adjetivo "plain" por "fea", se tendería a pensar, en un principio, que la traducción ideal estaría vinculada con términos como "lisa, llana, chata, rasa, ordinaria, demasiado común, etc". Sin embargo, "fea" también es una acepción del término "plain" y es así como se la ha solido interpretar con mayor frecuencia. En nuestro contexto, ambas podrían ser adecuadas.
**dudas sobre proyecto de ley, pueden despejarse aquí: http://www.elmismoamor.org/folleto_matrimonio_mail.pdf

lunes, 7 de junio de 2010

"Sus olores llenan ya mi soledad"*

      Hay pocas cosas que nos indican con tanta intensidad y eficacia que "nos encontramos en casa" como los aromas. Tucumán, el lugar en el que abrí los ojos al mundo por primera vez, tiene su olorcito propio, por lo menos para mí. El olor a Tucumán se aprecia generalmente en días soleados de cualquier época del año, pero sobre todo cuando la temperatura no ha llegado a sus niveles más bajos y la nariz puede ejercer su cometido con desenvoltura. Es una mezcla única entre aromas esenciales que va ganando matices  peculiares según la época del año, la hora del día y la posición geográfica en la que uno se encuentre en la ciudad. Los ingredientes que mantienen la fórmula en una especie de inestable-estabilidad son los aromas a panadería, los de los yuyos  (y/o cañas de azúcar, y/o basura de todo tipo) quemándose, los de otros yuyos (o plantas o árboles, como los naranjos y sus azahares) florenciendo, el tufo proveniente de alguna industria (jabonera, citrícola, etc..) sobre la base del vaho proveniente de escapes de autos, camiones y, sobre todas las cosas, de ciclomotores. Algunos mediodías a todo eso se le suma la hediondez originada por la picada de cebollas crudas fundamental para el relleno de empanadas criollas o árabes, que se constituye en efluvio de signo contrario a las glorias de olfatear las fragancias que emanan de los hornos donde éstas se cocinan y de las parrillas de los asaditos improvisados en las obras de construcción.
      No sé si es que el olor a Tucumán no siempre está, o si es que algunas veces me atraviesa sin que me percate de él. Lo cierto es que cuando lo siento no puedo no experimentar una suerte de simbiosis entre alegría por la pertenencia al lugar y  un dejo de nostalgia de tiempos remotos (o no tan remotos) y de personas perdidas (o desencontradas). La saudade me gana, y hay una sola expresión que, para bien o para mal, en ese momento lo significa todo: "estoy en casa".
      
*Frase de Pablo Milanés de la canción "El breve espacio en que no está"