viernes, 27 de noviembre de 2009

Somente em Marília, cap I: Las calles

       Solamente en Marília calles paralelas a la misma altura.... no tienen la misma altura. O sea, la numeración no tiene nada que ver una con otra. No estoy hablando de una diferencia "menor" como la de las calles de Yerba Buena en Tucumán, cuyas numeraciones difieren algunas veces en una o dos centenas, ¡NO! En Marília puede llegar a superar los mil números de diferencia o más, nunca se sabe. Parece que la numeración tiene vida propia, quizás de noche, cuando nadie los ve, los números juegan entre sí y se intercambian.... ¡números swingers! Les parecerá una exageración, pero el grado de perversión de los números es tremenda, los muy degenerados no sólo se intercambian con los de otras cuadras, no-no-no, también lo hacen con los de la vereda del frente. Si Ud. es poseedor de un inmueble con el número 21 no sería nada extraño que la propiedad del vecino del frente ostente el 950. Es así, confie en mí. Venga a Marília, donde todavía mi impotente entendimiento no comprende cómo corno hace el cartero para dar con la casa correcta. ¿O será que las cartas también son intercambiadas? Lo peor de todo es que sólo hay un manojo de apellidos: Da Silva, de Moraes (con la variante Morais), Barbosa, Teixeira, Gonçalves, Bonfim y alguno que otro italiano y japonés dando vueltas. ¿¡Cuántos enredos, divorcios, suicidios, asesinatos, abandonos de hogar, en fin, arrebatos de locura serán motivados por las confusiones -justificadas-  del Sr. Cartero!?
      La actitud de los marilienses es igual o peor de desconcertante que la numeración. No hace mucho una amiga me contó que, cuando recién llegó a la ciudad, le preguntó a una señora que estaba en la puerta de su casa cuál era una determinada calle. La mujer, que ya peinaba más aire que pelo, la miró con ojos de huevo duro y respondió que nunca en su vida había sentido nombrar a esa rua. La nueva moradora siguió su camino sin dirección alguna, dobló en la próxima esquina y hete aquí que la calle que ella procuraba era exactamente la que quedaba atrás de la casa del vejestorio aquel. Situaciones como ésa son parte de la mística de la vida cotidiana aquí.
      
   También continuará....
     

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ja! Me hizo acordar a Lucho Lazarte que tiene el mismo número que la tía marta y vive al frente!

Anónimo dijo...

MI tio cuando llama un taxi en YB tiene q aclarar q es VEREDA NORTE xq el vecino de enfrente tiene el mismo número y no lo pueden cambiar..
Tu relato me hizo acordar a un relato de Dolina en Crónica del änhel gris, puede ser? (Jor)

Luz dijo...

Que salao! Un lugar donde nadie sepa donde vivis ni quien sos, es como que cada cual vive en su propio mundo, sin preocuparse porque te llegue una citación judicial o la cuenta de algo, ¿Cómo haran para que llegue la boleta de luz, agua, gas? Yo quiero vivir ahí,,, aunque ahora que lo nombraste yerba buena presenta una situación muy parecida, por algo casi todos los funcionarios de la provincia viven ahí jejej “” Marilia el pequeño triangulo de las bermudas”” un beso..

Cucú dijo...

MAROLA (?): Cuando escribí eso de Y.B lo hice pensando en esa situación y en la casa de la Ile que está 6OO y queda a sólo una cuadra de la tía que está al 400.

Jor: Como bien podrá ver, el caso de tu tío no es único! jejeje, en mi flia hay otro gemelo. Con respecto a Dolina, puede ser, aunque a ese libro nunca la leí-leí. Agarré alguna que otra historia... y de eso hace un par de años. Tal vez te suene a Dolina porque lo escuchaba en su programa de radio con mis hermanos cuando era más chica. No sé.

Luz: y yo pensando en muertes, asesinatos etc...pura tragedia griega.. vos con los pies en la tierra muuuuy tierrudos, te diste cuenta de lo básico: impuestos y madriguera de políticos corruptos y evasores!!!! cómo se nota que yo no pago nada en mi casa jejejeje