lunes, 7 de febrero de 2011

EL VESTIDO Y EL RESPETO

Más de una vez en mi vida me ha pasado - y supongo que a ustedes también-  de escuchar frases que vinculan al respeto que se siente por los otros con cómo uno se viste. Es decir, enunciados del tipo "si un profesor va a dar clase de ojotas entonces es que le importa un bledo sus alumnos", o "es una falta de respeto que vayas a trabajar de short de baño y camisa". A mí siempre eso me pareció digno de atención porque en todo caso diría que esas personas no tienen el sentido de la estética muy afinado -patología que pueden llegar a compartir conmigo- pero nunca diría que tiene algo que ver con el respeto o la falta del mismo hacia los demás. Es más, me parece más plausible que el tipo que usa un traje almidonado, gemelos, corbata de seda y pañuelo está más pendiente de la imagen que genera él en los demás que de respetar a los otros. Me parece que si el respeto tiene algo que ver con todo esto en realidad es al revés de lo que se piensa, o sea, el que se acicala, alisa y plancha quizás lo haga porque considera que así va a ser una persona más respetable. Tiene que ver más con el respeto que quiere generar en los demás hacia sí mismo que a la inversa. No creo que la gente tenga que ser más respetable por cómo se vista, pero sí me parece que para -modestia aparte- la gilada el médico/profesor/abogado de traje inmaculado es más idóneo que el que no se disfraza con él. Y muchas veces, en el que lo porta se lee un aire de superioridad sobre el resto, un profesor que va de traje a la clase no se está poniendo en el mismo lugar que los alumnos, está sentando una diferencia y un abismo desde el vamos, no digo que esté mal, digo que no lo hace por respeto a otros, sino porque cree que así lo logra para con él.

Por otro lado, los que andan con harapos y son zaparrastrosos porque consideran que así parecen o pueden convertirse como por arte de magia en seres más inteligentes, intelectuales, etc. comparten la  misma idiosincracia del que usa traje sin que se note ningún mísero plieguecito, es la imagen de sí mismos en los otros las que quieren agrandar, mejorar, glorificar. (*) En ningún caso se trata de respeto hacia los demás. No digo que esté mal, a caso ¿quién no se interesa por cómo lo ven los otros?, lo que no comparto, reitero, es el discurso de que las formas del vestir tengan que ver con respetar o no a los otros.

En fin, estos son algunos de los pensamientos absolutamente inútiles que se me ocurren mientras desayuno.

(*) Un ¿compañero?, ¿amigo?, ¿conocido?, ¿? decía que el que no se sacaba el traje -no saco y corbata meramente sino traje-traje de adeveras- y no portaba una arruga era porque no tenía una duda, (lo cual no era precisamente un elogio).

4 comentarios:

Emiliano dijo...

Depende. Todo es relativo: Un auto viejo y desvencijado no se ve como un auto nuevo, y no te lo pueden vender por auto nuevo. Un trapo viejo y sucio es eso, y nada mas que eso.
La imágen acompaña al estado del producto (somos seres visuales) y mas que nada transmite, de primera impresión, un pantallaso de lo que contiene.
Estar pendiente de la imágen es poco inteligente, tan poco inteligente como mostrar algo que no se es.

Mr. Q dijo...

Estoy en casi todo de acuerdo con vos anilla... peeeero, por otro lado...
A ver, supongamos que te invitara a salir y me apareciera vestido con unas bermudas de terciopelo violeta, musculosa ballenera rosa, zapatos de charol blanco y medias de lana a rombos verdes ¿vos pensarías: este tipo es un ridículo"? (eso seguro) ¿pero no le agregarías en el fondo fondo de tu gran corazoncito algo así como "a este le importa un carajo lo que yo piense de él"? lo cual significaría, de muchas maneras "este no tiene ningún respeto por mi gusto, por intentar por lo menos gustarme"
Porque vamos, si alguien apareciera así a olvidarse de que lo acompañes a cenar, y mucho menos llevarte a la cama.
En definitiva, es un poco y un poco, si uno no puede acercarse a nadie por su interior (a menos que seas el Dalai Lama y te vayan a ver específicamente por eso), siempre la primera impresión es visual a menos que seas ciego, pero nos metemos en otro tema con eso, así que sí es cierto que si no sólo es cuestión de mostrarse, pero también es cuestión de mostrarse.

Q.

Cucú dijo...

No critico al mundo de la imagen, en él estamos metidos. Lo que digo es que uno no anda por la vida esforzándose por respetar a los otros, generalmente uno se esfuerza para que lo respeten a uno. Y si me aparecés vestido así no voy a decir que no estás respetándome, quizás piense que te has esforzado por llamar mi atención de una manera un tanto exótica, pero no creo que tenga q ver con el respeto.

Cucú dijo...

Paso a transcribir un comentario que me dejó mi prima Alicia S. T. sobre esta entrada que me parece que no tiene desperdicio (tiene cada anécdota esta mujer!):

"Hay que ver las cosas que se te ocurren mientras desayunás primita!!!!! Pero sí, comparto en que nada de lo que uno se ponga tiene que ver con el respeto hacia los otros, sino en la impresión que quiere causar sobre los otros. Está en la naturaleza de las especies, en la diversidad étnica. Supongo que el traje debe tener similitud con las plumas de un flor de pavo o con el tamaño del capuchón peneano de los de Papúa- Nueva Guinea.
Te cuento una anécdota que para mí fue notable: cuando empecé a estudiar arte en Tucumán, tenía una compañera que empezó las clases vestida con jeans y remera, a mitad de año ya no se peinaba y usaba una pollera laaaargaaa y ushutas, a fin de año no sólo no se peinaba sino que tampoco se bañaba y sobre la musculosa sin corpiño, tenía un millón de collares, pero el Tach lo daba un delantal de cocina con un bolsillo por donde asomaba la cabeza un gato. No soy una experta, pero no vi en sus trabajos algo realmente valioso, pero ella estaba convencida de que vestida así tenía unos aires de artista que impresionaba, lo notable como te dije, es que había convencido a todos de que sus trabajos eran de la puta madre. Ya vez, sirve el traje primita, sirve."