martes, 1 de febrero de 2011

PLACERES Y COCHINADAS

Todos estaríamos de acuerdo en que hay pequenísimos actos que nos conceden placeres igual de pequeños pero de vital trascendencia. Ahora bien, ¿cuándo el placer se transforma en asquerosa cochinada? La línea entre ellos es muy sutil, pues... ¡ambos suelen tener los mismos objetos! Ilústrese con los siguientes ejemplos:

Sopar el pan en la salsa o en la yema del huevo frito y la medialuna en el café con leche son placeres. Cortar las tortillas, bollos, cuernitos o bizcochitos de grasa y hacerlos nadar en el jarro de mate cocido para después jugar al submarino con la cuchara es una cochinada.


Pellizcarse un grano, espinilla, barrito, punto negro o como se le llame, es un dolor placentero, comer u oler las secreciones que de ellos emanen son unas descomunales cochinadas. Lo mismo se aplica a la limpieza de uñas, orejas y narices.

En circunsatancias normales, ir al baño es un placer. Fumarse los vapores putrefactos debajo de las sábanas es una hercúlea cochinada.

Y así sucesivamente...

¿Cómo hacer para distinguir los unos de los otros? No me vengan con relativismos y con la sanata  esa de que son patrones culturales y blablabla, aquí tiene que existir un criterio objetivo que los separe de cuajo, o en caso contrario, alguna voz de autoridad indiscutible a la que apelar en momentos de desesperación ¡Oh, ánima pura e inmaculada de la Condesa Eugenia de Chikoff, no nos dejes caer en la tentación y libéranos del mal gusto!

Eugenia de Chikoff, profesora de 'Cultura social', experta en buenos modales


4 comentarios:

Mr. Q dijo...

Emmm... anilla... sólo contestáme una pregunta: ¿De dónde sale eso de que "placer" y "cochinada" son antónimos? no me voy a detener en hablar sobre la coprofagia, pero me suena a decir que lo contrario a "salado" es "dulce".
Pero si estás buscando una voz de autoridad desde ya te lo digo: lo que a MÍ me da asco, es una cochinada (un té con un tampón usado por ej) y lo que a MÍ me da placer es, no digo "socialmente aceptado" (todos tenemos nuestros placeres de placard que no le contaríamos al papa en un confesionario) pero sí moralmente comprensible.
Q.

Nina dijo...

Condesa Eugenia de Chikoff, no nos dejes caer en la tentación y libéranos del mal gusto, ¡Amén!

Totalmente de acuerdo señorita,
Besote enorme.

Cucú dijo...

Mr Q: Con cochinada me refería a lo que da asco, repulsión, etc.. que es lo opuesto al placer en el sentido de que este último es lo que se busca, no lo que se repele. En ese sentido serían antónimos, o no sé si antónimos pero diferentes. Más allá de eso, te entiendo, hay cochinadas para mí que pueden ser placeres para otros, pero en todo caso, según yo (jiji) esos serían placeres innobles. Aquí mencionaba a los placeres necesarios y vitales para mí y lo que es más importante: ¡¡para todo el universo de seres que estén en su sano juicio!! Se supone que el placer y la cochinada son cuestiones subjetivas. Pero no lo puedo aceptar, mi mente no lo acepta!! no, no y no!! no puede ser que haya gente que mame un sandwich de milanesa con placer, ¡no puede ser! jajaja

Cucú dijo...

y peor aún que a otros les cause placer ver esa escena!

Nina: muchas gracias por leerme, un beso para vos también